Capitalización del desempleo

Si un trabajador se queda en el paro, tiene la opción de que le den el total de la prestación por desempleo acumulada en un pago único, para iniciar una actividad por su cuenta. En ese caso, la prestación queda exenta de tributar en su IRPF.

La capitalización del paro supone cobrar toda la prestación en un pago único para destinar dicho importe a financiar una nueva actividad. Esta opción es muy atractiva ya que permite disponer de fondos para iniciar un proyecto. Además, si se cumplen los requisitos que indicaremos más adelante, el importe cobrado está exento de tributar en el IRPF.

Opciones de cobro:

La prestación se puede capitalizar, a opción del trabajador, de alguna de las siguientes formas (en todas se aplica la exención):

  • Se puede cobrar el valor actual de la prestación (una vez descontado el interés legal del dinero) en un pago único.
  • Se puede destinar el importe al pago de las cuotas del RETA.
  • Si el autónomo no necesita capitalizar toda la prestación (cobra una parte del pago único) podrá utilizar la parte restante para pagarse las cuotas del RETA.

Requisitos:

Para que la prestación quede exenta del IRPF, el dinero del pago único se debe destinar a una nueva actividad. A estos efectos:

  • Una opción es que el afectado se constituya como trabajador autónomo (como empresario individual). En este caso, la prestación se debe destinar a la inversión necesaria para el desarrollo de la actividad. Es decir, para adquirir activos y contratar los servicios necesarios para constituirse como autónomo.
  • Aportar fondos a una sociedad mercantil (nueva o constituida en los 12 meses anteriores). En este caso, el emprendedor debe adquirir el control efectivo de la sociedad, es decir, al menos el 50% de las acciones (aunque el control se entienda cuando tiene 25% y además ejerce funciones de dirección y gerencia).

Mantenimiento de la actividad:

La exención en el IRPF está condicionada en todo caso al mantenimiento de la actividad como trabajador autónomo durante un plazo de cinco años.

  • Si el beneficiario se establece como empresario individual, debe mantener su actividad como mínimo 5 años. Por ejemplo, si se tramita su alta en una actividad y, una vez iniciada, cesa e inicia otra actividad diferente, mantendrá su derecho a la exención.
  • Si aporta el dinero a una sociedad, no debe transmitir su participación antes de que transcurra ese mismo plazo.

Si la actividad no alcanza la duración de cinco años, el afectado perderá el derecho a la exención. En consecuencia, en la declaración del IRPF del ejercicio en que se produzca el incumplimiento, deberá incluir las cantidades percibidas a las que haya aplicado la exención. [DGT V2598-18]

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